En abril de 2026, el Auditorio Nacional de Ciudad de México acogerá una nueva edición del Congreso Mundial de Psicología y Psicoterapia, organizado por Feelink, uno de los encuentros más relevantes del ámbito de la salud mental en el mundo. Durante dos días, especialistas internacionales compartirán investigaciones, experiencias clínicas y reflexiones sobre cómo lograr un mayor bienestar emocional.

Entre los participantes estará el psicólogo español Fernando Pena, conocido por su trabajo en divulgación psicológica, bienestar y desarrollo humano. En esta conversación, reflexiona sobre el sentido de la psicología en el mundo actual, el papel de los profesionales de la salud mental y lo que espera aportar en este importante encuentro internacional.

Fernando, en abril participarás como ponente en el Congreso Mundial de Psicología y Psicoterapia que se celebrará en el Auditorio Nacional de Ciudad de México. ¿Qué significa para ti formar parte de este evento?

Para mí es un honor y una enorme responsabilidad. Este congreso se ha consolidado como el encuentro más relevante del mundo en el ámbito de la salud mental. Reúne a profesionales, investigadores y terapeutas que comparten la misma vocación: comprender mejor al ser humano y mejorar la vida de las personas.

Participar como ponente en un foro de este nivel significa entrar en diálogo con colegas de distintos países, culturas y enfoques terapéuticos. Creo que eso es lo que hace verdaderamente valioso a un congreso internacional: la posibilidad de aprender unos de otros y de construir conocimiento colectivo.

Además, que se celebre en un escenario tan emblemático como el Auditorio Nacional de Ciudad de México añade un componente simbólico muy potente. Es un espacio cultural de enorme relevancia en América Latina, y que la psicología tenga presencia en un lugar así es una señal clara de que la salud mental está ocupando el lugar que merece en la conversación social.

En los últimos años parece que la psicología ha ganado una gran visibilidad social. ¿Cómo interpretas este fenómeno, Fernando?

Creo que estamos viviendo un cambio cultural profundo. Durante décadas, la salud mental fue un tema del que apenas se hablaba. Existía mucho estigma, mucha desinformación y, en muchos casos, incluso miedo.

Hoy estamos viendo lo contrario: cada vez más personas hablan abiertamente de ansiedad, depresión, estrés o bienestar emocional. Eso es positivo porque significa que estamos normalizando algo que forma parte de la condición humana.

Pero este cambio también trae consigo nuevas dificultades. Cuando la psicología entra en la conversación pública, también aparecen simplificaciones, mensajes superficiales o incluso pseudociencia e intrusismo profesional. Por eso, creo que los psicólogos tenemos una responsabilidad muy importante: aportar rigor, conocimiento y sentido crítico.

No se trata solo de hablar más de salud mental, sino de hablar mejor de salud mental.

Muchas personas todavía piensan que ir al psicólogo es algo que solo ocurre cuando hay un problema grave. ¿Qué dirías a quienes tienen esa idea?

Es una idea muy extendida, pero está cambiando. Tradicionalmente, se veía la psicoterapia como algo relacionado exclusivamente con el tratamiento del sufrimiento psicológico. Y es cierto que ese es uno de sus objetivos fundamentales.

Pero la psicología también tiene mucho que aportar en la promoción del bienestar, el desarrollo personal y la mejora de la calidad de vida.

En mi experiencia clínica y la de mis colegas, muchas personas no acuden a consulta porque estén “mal”, sino porque quieren entenderse mejor, saber gestionar emociones, manejar conflictos interpersonales, tomar decisiones importantes o construir una vida más coherente con sus valores. De hecho, hablándolo recientemente con compañeros de Calma al Mar, el centro de psicología en el que trabajo, la mayor parte de los pacientes que venimos atendiendo durante años no tienen un trastorno de los que llamamos “de manual” como pueda ser una depresión, una fobia o un trastorno obsesivo compulsivo.

La mayor parte de las personas que acuden a una consulta de psicología es porque presentan conflictos con otras personas, miedos, dificultades, tienen que tomar decisiones, o no saben cómo gestionar sus emociones en diferentes situaciones. Por ese motivo, estoy ya terminando de escribir mi último libro que hablará sobre “Psicología para la vida cotidiana”, en la que comento qué podemos hacer para manejar mejor todas esas cosas que se nos presentan en el día a día y nos generan ciertos bloqueos y sufrimiento. Este libro se vendrá a sumar al anterior: “Las 10 claves del bienestar” en el que se exponen, en una línea muy parecida, diferentes pautas para lograr ser más felices. La psicología aplicada, en ese sentido, ha demostrado tener herramientas extraordinarias para vivir mejor.

Como vemos, además de tu trabajo clínico, también te dedicas a la divulgación a través de libros o incluso por tus participaciones semanales en medios de prensa. ¿Por qué consideras importante esta faceta?

Porque el conocimiento psicológico no debería quedarse encerrado en las consultas o en los artículos académicos. Este conocimiento nos ayuda a vivir mejor y a ser más felices.

Los psicólogos investigamos, reflexionamos y aprendemos continuamente sobre cómo funciona la mente humana. Sería una pena que ese conocimiento no llegara a la sociedad.

Divulgar psicología significa traducir conceptos complejos a un lenguaje accesible sin perder rigor. Significa ayudar a las personas a entender sus emociones, sus relaciones y sus decisiones.

Cuando la psicología se comparte de forma responsable, tiene un enorme poder transformador.

Por ese motivo dedico bastante tiempo a escribir, es cierto. Antes de abril saldrán 2 libros más míos, que se sumarán a los dos que ya tengo en librerías. La colaboración con diferentes medios también es importante para mí. Por ejemplo, los fines de semana participo en el programa Fora de Cobertura en À Punt Radio en donde llevo una pequeña sección de psicología. Y por supuesto, sigo creando contenido de psicología para mi canal de psicología en YouTube, que cuenta con más de 250.000 seguidores. 

En un mundo lleno de incertidumbre, crisis y cambios constantes, ¿qué puede aportar la psicología?

Muchísimo. Vivimos en una época marcada por cambios rápidos, presión social, hiperconectividad y expectativas muy elevadas. Todo eso tiene un impacto directo en la salud mental.

La psicología aporta herramientas para afrontar la incertidumbre, gestionar las emociones y construir resiliencia. Nos ayuda a comprender que el sufrimiento forma parte de la vida, pero que también existen recursos internos y externos para manejarlo y afrontarlo.

En ese sentido, la psicología es también una forma de esperanza. No una esperanza ingenua, sino una esperanza basada en el conocimiento del ser humano.

¿Qué valor tienen los congresos mundiales como este que organiza Feelink?

Son espacios extraordinarios de intercambio intelectual.

Un congreso no es solo una serie de conferencias. Es un lugar donde se encuentran profesionales que comparten inquietudes, donde surgen nuevas ideas, donde se crean colaboraciones internacionales. He tenido el honor de ser también ponente en congresos mundiales celebrados en México y de cada uno me traigo a España nuevas amistades, nuevos aprendizajes y nuevas alianzas profesionales. Sin duda, un evento de tal magnitud es una cita imperdible para cualquier profesional de la psicología, viva donde viva.

Muchas de las innovaciones en psicología han surgido precisamente de esos encuentros entre investigadores y clínicos que comparten perspectivas diferentes y que se encuentran en un congreso mundial.

Estos eventos también tienen un impacto muy importante en la motivación de los profesionales. Escuchar a colegas que están trabajando en distintos lugares del mundo puede ser profundamente inspirador. 

Dentro de la psicología existen muchas corrientes y modelos terapéuticos. ¿Cómo ves esta diversidad?

Justo acabo de regresar de México de impartir formación en varios másteres y me lo he encontrado entre mis alumnos. Una misma pregunta era respondida desde diferentes perspectivas, aportando todos ellos unos enfoques muy útiles e interesantes. Yo lo veo como una riqueza.

Durante mucho tiempo ha existido cierta rivalidad entre escuelas terapéuticas. Pero cada vez somos más conscientes de que ningún enfoque tiene todas las respuestas.

Yo me formé profundamente en la corriente cognitivo-conductual, que es la más extendida en España. Cuando llevas más de 20 años atendiendo a pacientes, te das cuenta de que esta corriente no tiene todas las soluciones ni todas las respuestas. Y cuando hablas con otros colegas, que siguen otros enfoques, te das cuenta de que la psicología va mucho más allá de lo que nos han enseñado en la facultad.

La mente humana, así como el mismo desarrollo de las personas desde que somos niños a adultos, son elementos demasiado complejos para explicarlos desde una sola perspectiva y un solo enfoque.

Por eso, creo que el futuro de la psicología pasa por el diálogo entre modelos: cognitivo-conductual, humanista, sistémico, psicodinámico, neuropsicológico… Cada uno aporta algo valioso.

En congresos nacionales en donde los asistentes se han formado bajo la misma escuela, esta flexibilidad de pensamiento está algo más limitada. Los congresos internacionales, como este de Feelink en México, son lugares donde ese diálogo se vuelve fácil y en donde encuentras mentes abiertas y una predisposición a aprender incluso desde las más extremas diferencias, y eso es bello.

¿Qué desafíos crees que afrontará la psicología en los próximos años?

Hay varios desafíos importantes. Uno de ellos es la integración de los comportamientos y las emociones con los descubrimientos que aportan las neurociencias. Cada vez sabemos más sobre el funcionamiento del cerebro, y ese conocimiento va a seguir enriqueciendo enormemente la práctica psicológica.

Otro gran avance será la integración de los estudios sobre la alimentación y la microbiota dentro de las facultades de psicología. Cada vez somos más conscientes de la influencia que tienen nuestras bacterias intestinales en la forma que tenemos de pensar, sentir y reaccionar. Este campo de estudio se potenciará de una forma brillante durante la próxima década y dará respuesta a preguntas que, por desconocimiento, todavía no han sido formuladas.

Otro desafío es el impacto de la tecnología. La inteligencia artificial y el mundo digital están cambiando la forma en que nos relacionamos, trabajamos y pensamos.

La psicología tendrá que estudiar y comprender esos cambios para ayudar a las personas a adaptarse de forma saludable. 

Tu trabajo también aborda temas relacionados con el bienestar y el desarrollo personal. ¿Cómo defines el bienestar psicológico?

El bienestar no es simplemente no tener problemas. El bienestar tiene que ver con vivir una vida con sentido, con relaciones significativas, con la sensación de estar creciendo como persona. Implica aceptar que la vida tiene momentos difíciles, pero también reconocer nuestra capacidad para aprender, adaptarnos y encontrar significado incluso en la adversidad. En ese sentido, el bienestar psicológico es un proceso, no un estado permanente. 

Desde tu experiencia clínica en el centro de psicología Calma al Mar, ¿qué has aprendido sobre el ser humano?

Trabajando como psicólogo en Valencia, he aprendido algo que siempre me sigue sorprendiendo: la enorme capacidad de las personas para cambiar, siempre y cuando haya motivación hacia el cambio.

Muchas personas llegan a consulta sintiendo que están atrapadas, que su situación no tiene salida. Muchas llevan décadas sintiéndose bloqueadas por algún factor concreto. Pero cuando empiezan a comprenderse mejor, cuando adquieren nuevas herramientas, empiezan a descubrir recursos que no sabían que tenían.

Siempre me ha fascinado ver que en muchos casos el cambio se inicia ya en la sesión dos. Es decir, una persona se ha mantenido bloqueada durante décadas, acude a una primera sesión, y en la sesión segunda ya comenta que ha habido algunas cosas que han cambiado en su vida. Todo esto, incluso, aunque en la primera sesión no le haya planteado nada en específico. Esto es así, he visto, porque cuando una persona se pone en espacios de cambio, como es la consulta de psicología, la motivación hacia el cambio se impulsa y aumenta exponencialmente. Siempre me ha fascinado cómo el mero hecho de ponerse en una situación de mejora en muchos casos ya se inicia la mejora.

Cada persona es mucho más que sus síntomas, sus miedos o sus dificultades. Cada persona alberga un conjunto de herramientas y soluciones que funcionan. Solo hace falta encontrar el momento para mirarlas y aplicarlas. Esa es una de las lecciones más bonitas que te da la psicología. 

Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría compartir con quienes asistirán al Congreso Mundial de Psicología y Psicoterapia?

Me gustaría recordar algo muy sencillo: la psicología no es solo una ciencia, también es una forma de humanidad.

Estudiamos teorías, métodos y técnicas, pero al final nuestro trabajo consiste en acompañar a personas reales en momentos importantes de sus vidas.

Cuando la psicología se practica con rigor científico y con sensibilidad humana, puede tener un impacto enorme.

Por eso, encuentros como este congreso son tan importantes: nos recuerdan que formamos parte de una comunidad global comprometida con el bienestar y la dignidad de las personas. Y eso, en el fondo, es lo que da sentido a nuestra profesión. 

Sobre el Congreso

El Congreso Mundial de Psicología y Psicoterapia 6.0, organizado por Feelink, se celebrará los días 25 y 26 de abril de 2026 en el Auditorio Nacional de Ciudad de México, reuniendo a especialistas internacionales para compartir conocimientos, experiencias clínicas e innovaciones en salud mental.

Este encuentro busca impulsar el diálogo entre profesionales y fortalecer la formación en psicología y psicoterapia, contribuyendo al desarrollo de una comunidad global comprometida con el bienestar emocional. Las entradas están ya a la venta desde la web de Ticketmaster.